Depilación por electrólisis con radiofrecuencia

La depilación por radiofrecuencia es uno de los tres tipos de depilación por electrólisis que existe. Si bien hay quienes no consideran a la depilación por radiofrecuencia como un tipo de depilación por electrólisis (dado que no hay en juego ningún tipo de acción química), este método ofrece una depilación permanente con un excelente nivel de efectividad.

El principio fundamental de la depilación por radiofrecuencia es la destrucción total del folículo piloso por electrocoagulación o por calor (de ahí que algunos se refieran a este método como “termólisis” o “diaterma”).

En un tratamiento de depilación por radiofrecuencia se insertan pequeñas agujas en cada folículo piloso que emiten (desde la punta de la misma) ondas de radio de alta frecuencia. Las altas frecuencias que producen las ondas de radio estimulan las células de crecimiento del pelo. La conmoción que sufren las células por el calor transmitido por dichas ondas de radio lleva a la destrucción permanente de dichos tejidos. Esta destrucción recibe el nombre de electrocoagulación.

La depilación por radiofrecuencia resulta especialmente indicada para eliminar pelos finos con raíces poco profundas. Su índice de efectividad disminuye al atacar pelos gruesos o pelos con raíces profundas. Por otra parte, en comparación con los otros tipos de depilación por electrólisis este método puede traer complicaciones (especialmente si se utiliza en aplicaciones de corta duración y que sean de alta intensidad).

El sistema de depilación por radiofrecuencia hizo su aparición en el año 1923. Sin embargo, comenzó a ganar aceptación solo a partir de la década de 1940. Actualmente sigue siendo uno de los sistemas de depilación definitiva que ofrecen mejores resultados.