La depilación por electrólisis

Uno de los métodos de depilación definitiva que llevan más tiempo en el mercado es el de la depilación por electrólisis. Desarrollado por primera vez en el año 1875, actualmente sigue siendo una de las principales alternativas en depilación, a pesar de que existen sistemas más avanzados, como la depilación láser o la fotodepilación.

La depilación por electrólisis utiliza pequeñas sondas que son introducidas en cada uno de los folículos pilosos y en los que se introduce alguna sustancia química o simplemente temperatura. Existen tres tipos generales de electrólisis. Cada uno de ellos emplea distintas modalidades que desencadenan reacciones particulares y especiales en los folículos pilosos.

Uno de los métodos empleados para hacer depilaciones por electrólisis es el de la depilación por radiofrecuencia. Este sistema utiliza una onda de radio de alta frecuencia que genera calor y elimina las células del folículo piloso al hacerlas vibrar a altas velocidades. Esta misma temperatura, además, destruye por completo los tejidos papilares.

El método de depilación galvánica también entra en la categoría de sistemas de depilación por electrólisis. Por medio de este sistema se estimula la producción de hidróxido de sodio en el interior del folículo piloso. Como consecuencia de ello, el tejido papilar será destruido.

Por último, existe un método mixto que utiliza elementos de la depilación por radiofrecuencia y de la depilación galvánica. En este caso, la vibración producida por la emisión de una onda de radio de alta frecuencia es la que induce la producción de hidróxido de sodio y elimina el tejido papilar.

Al contrario de lo que suponen muchas personas, los tratamientos de depilación por electrólisis no son muy dolorosos. La duración media de un tratamiento está en torno a los cuatro años.