Depilación eléctrica

La depilación eléctrica es un método comprobado de depilación definitiva. Puede utilizarse para cualquier tipo de vello, sin distinción de color o grosor, además puede utilizarse en pieles claras u oscuras con el mismo resultado.

La depilación eléctrica funciona de la siguiente forma:

Primero, el médico inserta una aguja eléctrica dentro del folículo y aplica una corriente eléctrica que lo calienta, destruyendo las células que lo componen. La duración del tratamiento dependerá del área a tratar, pero puede ser prolongada dado que se trata de un tratamiento en el que se va “pelo por pelo”.

Generalmente se aplica sin anestesia, aunque algunos pacientes tienen prescripción de sus médicos para aplicarse una crema anestésica entre una y dos horas antes del tratamiento.

Al igual que ocurre con la fotodepilación, la depilación eléctrica actúa sobre aquellos folículos que se encuentran en su etapa inicial de crecimiento. Después del primer tratamiento, seguirá creciendo pelo en aquellos folículos que no estén activos en el momento del tratamiento. Esto significa que serán necesarios un conjunto de tratamientos consecutivos para eliminar totalmente el vello corporal.

Puede ser dolorosa y dejará la zona enrojecida e inflamada, aunque sólo temporalmente. Sin embargo, si es llevada a cabo por un operador inexperto, puede dejar cicatrices permanentes

Es un método lento, caro y limitado, sirve solo para zonas pequeñas, puede ser una opción para el vello canoso que no puede eliminarse por medio de la depilación láser.